jueves, 28 de octubre de 2010

Brains!


Y bueno, mis queridines, el otro día anduve paseando por el centro cuando me encontré con una gran conmoción. Cerraron algunas calles y centenas de peatones se reunieron alrededor de algo que no podía vislumbrar.

Confundida, seguí con mi camino hasta que finalmente pude ver qué era lo que pasaba.

¡OMG!

Una horda de zombies avanzaba lentamente sobre Avenida Juárez rumbo al Zócalo.

Los zombies eran variados: desde colegialas ensangrentadas, pasando por geishas con medio cerebro de fuera, taqueros putrefactos y uno que otro personaje de videojuego. Por supuesto que mi primera reacción fue: "¡Oh, no! ¡Un ataque nuclear ha azotado la Plaza del Videojuego y ha convertido a todos los frikis en zombies!".

Mi segunda reacción fue: "¿Qué diantres es esto?"

Así que tuve que esperar hasta el lunes para enterarme bien del chisme en las noticias. Inspirada en marchas de zombies de otros países, la marcha de los muertos en el DF fue una encausada a reclamarle al gobierno por la inseguridad del Estado.

Pero, vamos, todos sabemos que no fue sino una excusa para disfrazarse.

Sea como sea, fue algo muy divertido y fue lo suficientemente interesante como para inspirar esta entrada del blog. Después de todo, se acerca el día de muertos y, ¿qué mejor modo de hablar del día de muertos que hablando de los muertos vivientes?

Los zombies han formado parte de nuestras pesadillas desde hace muchísimos años. A diferencia de los vampiros y los hombres lobo, pocas veces podemos tomarlos en serio pero, a diferencia de las momias y los extraterrestres, de hecho logran asustarnos.

¿Por qué esta polaridad?

Por un lado, los zombies representan unos de los miedos más profundos de los seres humanos. Ellos violan varios tabúes y representan la decadencia física, mental y moral. Física porque son putrefactos, tuertos, mancos, cojos y apestan. Mental porque... si... son estúpidos. Y la más importante: moral. Los zombies se comerán los cerebros de todos. Hombres, mujeres, niños, animales... no tienen llenadera y no se detendrán ni ante personas que alguna vez amaron. La sensación de la posibilidad de perder cualquier rasgo de humanidad nos pone nerviosos porque nos recuerda de nuestra propia mortalidad.

No debemos de olvidar las barreras religiosas: se supone que al morir nos iremos al cielo o al infierno. Si un hombre malo se convierte en zombie es terrible porque es como un demonio que ha venido a atormentarnos. Sin embargo, es todavía peor cuando se trata de una persona buena e inocente. No hay nada como ver a una niña pequeña mordiéndole la yugular a su madre ya que ella es el mejor ejemplo de lo más puro convirtiéndose en lo mas vil.

Sin embargo, creo que el tabú más fuerte (aunque ligado a la religión) se refiere al del canibalismo. Podemos entender el canibalismo en esos pueblitos africanos en donde se comen a sus muertitos para que formen parte de ellos y aceptamos el comer a tus compañeros de vuelo cuando te quedas atrapado en la cordillera de los Andes. ¿Por qué? Porque son cosas culturales, de supervivencia, se sienten lejos y, sobre todo: ¡ya están muertos!

El matar a alguien para comértelo es una bestialidad que nos retuerce el estómago. Para colmo, los zombies gustan de uno de los órganos más viscosos y aguados de todos: el cerebro.

Si los zombies se comieran los páncreas, no nos darían tanto miedo.

Al igual que los vampiros con enfermedades como la porfiria y los hombres lobo con la licantropía clínica, los zombies tienen fundamentos históricos y culturales. Después de todo, los bokor vuduístas han estado haciendo zombies desde hace siglos. Según la teoría más aceptada, los bokor seleccionan a una víctima y la envenenan, llevándole a un estado catatónico que es fácilmente confundido con la muerte. Después del entierro, el bokor lo libera de su tumba y por medio de drogas lo sujeta a su voluntad, vendiéndolo para trabajar en plantaciones o para realizar crímenes.

El asunto de los zombies es serio. En países como Haití de hecho hay leyes en contra de la creación de zombies y ya hay varios testimonios de personas que regresaron de la 'muerte' después de que escaparon de las viles manos de algún bokor.

Si bien un zombie no es sino una variante más de la trata de personas, no deja de ser inquietante. ¿O no les causaría un choque tremendo eso de despertar un día y descubrir que tu familia lleva más de 5 años creyendo que estás muerto? Este sentimiento de que 'es algo que podría pasarte' ha ido en aumento gracias a medios recientes en donde le echan la culpa a un virus. Y todos sabemos cuánto miedo le tenemos a los virus. (Recuerden: si ven a un cerdo estornudar, mátenlo).

Por otro lado, los zombies son torpes, lentos y muy pero muy estúpidos. Si bien en el canon actual los zombies han ganado bastante rapidez y astucia, vistos de un modo más crítico, son los monstruos más fáciles de vencer.

Basta con ver la Noche de los Muertos Vivientes (1990, la versión de 1968 es mucho mejor pero no tan optimista) para darse cuenta de que en lugar de correr de los zombies, tal vez lo mejor sea tomar un bate de baseball y volarles la cabeza a golpes.

Ok. El problema de los zombies es que te huelen y que son un montononal pero... si te subes a una azotea y tumbas la escalera o si te disfrazas de ellos te pasarán de largo. Además... ¿han visto cómo caminan? Eso de que traigan una pierna arrastrando o que se les esté cayendo el brazo es simplemente divertido.

Al igual que los medios recientes nos han asustado, también nos han hecho reírnos de ellos. Basta ver Zombieland o Shawn of the Dead, leer Orgullo Prejuicio y Zombies o bien jugar el afamado Plants vs Zombies para que nuestro miedo hacia estas criaturas no muertas desaparezca. Al menos hasta que pongamos nuestros pulgares sobre algún Resident Evil.

Así es, mis queridos: los zombies son terroríficamente divertidos. No por nada se pusieron de moda.

Recuerden siempre: hacer cardio, rematar y usar el cinturón de seguridad. De lo contrario no podrán escapar de las hordas iracundas de no muertos. Tachachaaaaaaaaaaaaaan!

Eso es todo por hoy, mis queridos. Este fin de semana iré a ver la megaofrenda de CU. Si vale la pena, les comentaré al respecto. Además, este fin de semana será el estreno mundial de The Walking Dead, una serie de zombies que promete mucho y que ojalá tenga el coraje de ver.

Sin más por el momento me retiro y les deseo un muy feliz día de muertos. Coman mucho pancito de muertos y disfrútenlo, porque del lunes hasta enero habrá pura rosca de reyes. ^_^'

¡Se cuidan y no pierdan el cerebro!

3 comentarios:

Lobita Nocturna dijo...

Ewwwww!!! Odio los zombies. Tengo un amigo al que llamaré Doctor Demente que los adora y una vez nos contó que soñó con una horda de zombis atacando la escuela.
Por otro lado te sentirás orgullosa de mí cuando te cuente que estoy escribiendo un fanfic de Digimon. ¿Te gusta Digimon?
Chao!!!

Sheikan dijo...

los zombies son chidos, rete sonzos... pero chidos xD

has leido los libros de Resident Evil? estan bastante buenos y si te va bien tendras pesadillas con zombies, genial para rematar la experiencia.

cuando empezo lo de la influenza un amigo que esta en el df queria que no fuera el virus Ah1n1 sino el virus T, para salir a matar gente golpeandolos con su guitarra :P

on topic: lastima que no me ha tocado ver en persona algo como eso. saludos.

rolrodur dijo...

buen post señorita Ale, es cierto que los zombies han ganado terreno como los seres que pueblan las pesadillas (si, los vampiros se depreciaron mucho con esta nuva moda de vampiros ultra light y los hombres lobos ya no dan mas miedo que los perritos ^^') pero bueno, si te gustan los zombies te recomiendo mucho un libro titulado la guerra mundial Z, de Max Broocks, narra una invasión de zombies a escala global y como la humanidad se defiende país por país, muy bueno si te gusta el tema; feliz día de muertos también señorita Ale ^^