
Jojojo! Mis estimados, tengo el enormisisimísimo gusto de decirles que pasé con altos honores mi examen profesional. XD Bueno, no con muy altos pero al menos con mención horrorífica. ¿A que no soy chévere?
Por eso no había escrito antes... mi examen fue el miércoles y, ya saben cómo soy, me puse totalmente histérica. =D Pero así como dice la canción ya lo pasado, pasado y ahora proseguiremos a conseguir trabajo y a limpiar todos los papeles que junté en la universidad. Palabra, tan solo he limpiado mi mochila y ya saqué como 100 hojas. Estoy pensando en abrir un negocio de piñatas. Así me divierto haciéndolas y no tengo que ir hasta la Facultad a reciclar todas esas hojas. @_@
Pero, bah. ¿Qué importa todo eso? Estoy dispuesta a llegar pronto a las 100 entradas en mi blog (¡faltan 6!) así que a pesar de mi flojera (como que me quiere dar gripe) me vengo acá a escribirles sobre algo.
No estaba muy segura de qué hacer pero me dije a mi misma: "Mi misma, es hora de que saques a relucir tu lado cursi y ridiculito."
Así que si, mis queridos, hoy les hablaré de un animanga shoujo.
*grito femenino de película de terror de los años 40*
Así es, leo un manga shoujo y me divierte tanto que me enorgullezco por ello.
Todo empezó ya hace varios meses cuando contesté un mensaje en mi extinta cuenta de Youtube. Me metí al profile de YuuriKuran-sama y fui gratamente sorprendida por un background con muchos bishies. Siendo la rabid fangirl que soy, le pregunté al respecto y me explicó de esta serie llamada Skip Beat, creada por Yoshiki Nakamura. Ella me la recomendó muchísimo y me dijo que era muy divertida y quise darle una oportunidad y comencé con el manga mientras se bajaba el anime. Cuando vi las primeras hojas... me dieron ganas de cancelar la descarga. ¿Motivos? El diseño de personajes perdió ese feeling del primer encuentro y ya no me convenció y, sobre todo.... era shoujo. MUY shoujo.
De algún modo terminé el capítulo y... y... me quedé con ganas de más, dejándome obsesionada durante todos los días que me tomó el ponerme al corriente en el manga y desquiciándome cada que terminaba un capítulo nuevo y decía ">o< ¡¿Por qué?¡ ¿¡Por qué tienen qué publicar una vez al mes?!".
¿Y por qué reaccionaré así? Pues... creo que primero tengo qué decirles de qué va la historia.
Había una vez una chica llamada Kyoko. Su madre era una exitosa mujer de negocios que siempre la hizo sentir como una basura cada que sacaba una calificación que no fuera la de 100. Debido a que su padre no vivía con ella, tuvo qué buscar cariño en otro lado y fue así que conoció a un jovencito de buena familia llamado Shoutaro. Desde muy pequeños se hizo su inseparable y hacía lo posible para hacerlo feliz, sea ayudándolo en sus tareas, complacer los deseos de la familia de Shoutaro aprendiendo las técnicas adecuadas para ser una buena anfitriona de una casa de huéspedes e incluso aprendiendo a no llorar frente a él para no hacerlo sentir incómodo.
Si. Kyoko-chan amaba a Shoutaro, razón por la cual un día que llegó y le dijo: "Oe, voy a huir de casa para convertirme en una estrella. ¿Vienes conmigo a Tokyo?", ella solo pudo responder: "¡PUES CLARO!" De ese modo se mudaron a Tokyo y mientras Shoutaro iba a audiciones buscando el éxito, Kyoko consiguió varios trabajos (dejando la preparatoria) para poder costearse el mimado estilo de vida de Shoutaro. Ella estaba feliz sirviéndole de ese modo, incluso después de que Shoutaro se hiciera famoso, adquiriendo el seudónimo de Sho y pasando de vivir con ella a pasar al departamento una vez cada mucho para 'ir a recoger más ropa'.
Nada de esto le importaba a Kyoko. Ella era feliz con tal de que Sho estuviera feliz.
Hasta que ocurrió.
Un día lo fue a visitar a su disquera y se lo encontró coqueteando con su manager. No solo eso, le escuchó decir que sólamente la había utilizado como una piedra que tuvo que pisar para llegar al éxito. También dijo que era una niña tonta, llorona, desarreglada y aburrida. En conclusión: él nunca podría salir con alguien como Kyoko.
Y de ese modo se abrió una Caja de Pandora en el corazón de nuestra querida prota. De esta cajita salieron pequeños demonios que personifican su odio, reencor, ira y todas esas cosas malas. Kyoko ya no sería una niña buena. ¡NO! ¡Se vengaría de ese maldito cerdo!
Pero no sería fácil. Primero tendría que acercársele y el único modo de hacer eso (pues Sho tiene a muchos guardaespaldas) sería haciéndose famosa. De ese modo fue a una audición en una agencia rival de la disquera de Sho: LME.
A pesar de que sorprendió al presidente de la agencia (un loquito llamado Lory Takarada, por mucho mi personaje favorito... es como Mauricio Garcés pero hermoso y con aún más dinero), no pudo pasar a la tercera ronda. ¿Motivos? Según el presidente: "Porque tiene incapacidad de amar." Según Takarada, es imposible convertirse en una gran estrella si no puedes amar ya que si no amas, nadie te podrá querer. Ni siquiera tu público.
Aquel hubiese sido el abrupto final de la carrera de Kyoko... si no fuese porque su odio es tan grande que le evita el darse por vencida. Insistió en LME y fue recompensada: Takarada-san creó para ella un nuevo departamento llamado: Love Me Section. ¿Y qué es eso? Pues ahí enviarán a todas las personas con problemas de no poder amar. Kyoko tendrá qué trabajar arduamente como chalana para así ganarse el corazón de todos en LME y, después de llegar a cierto número de puntos, la empresa le hará un maravilloso debut.
De este modo comienza el camino de Kyoko-chan por el mundo del espectáculo. En este camino conocerá a muchos personajes como a la adorable María, nieta de Takarada-san con severos traumas existenciales; Kanae 'Moko-chan', una actriz con una memoria prodigiosa y que se unirá a regañadientes a Love Me Section; Yukihito, un adorable representante de LME con una pésima suerte con los aparatos electrónicos; y, finalmente, el que habrá de ser el que cierre nuestro triángulo amoroso (aunque a lo largo de los capies, el triángulo se hará polígono irregular): Tsuruga Ren.
Tsuruga Ren es un actor muy famoso que se hizo popular en EUA y que regresó a Japón para hacerse el consentido de todos. Sho luchará contra él por el amor de las fans y así convertirse en el #1 del país. A Ren le va muy sin cuidado, en primera instancia es un hombre frío, desinteresado, orgulloso y con la capacidad de aparentar ser terriblemente cruel e hiriente luciendo la más dulce de todas las sonrisas. Si lo sigues irritando todavía más, llegará a una fase llena de maldad pura. Kyoko le llama en este mode "El Lord de los Demonios."
Por supuesto que Ren terminará enamorándose de Kyoko, por supuesto que Sho se dará cuenta de que siempre amó a Kyoko, por supuesto que llegará un tercero en la discordia que buscará a Kyoko (Reino, un vocalista que puede ver fantasmas y que tiene un alma bastante pervertida... es genial).
Por supuesto que Kyoko tendrá muchos problemas a la hora de lograr su cometido pero que siempre saldrá adelante debido a que es muy linda, inteligente y básicamente perfecta en todo. Ungh...
Ok, ahora... ¿qué es lo que hace Skip Beat diferente a todos los demás shoujos? Creo que la primera respuesta es Kyoko. El hecho de que las estupideces que haga se basen más en su ingenuidad que en su estupidez se me hace adorable. En algún lugar leí que Kyoko-chan es interesante porque así como en el manga todos empiezan odiándola para terminar queriéndola, así ocurrirá con el lector. Es demasiado adorable como para que le desagrade a muchos. ¿Pero lo más interesante? Su odio. Su cruel deseo de venganza y la oscuridad de su corazón es la que la hace divertida y diferente a otras protagonistas.
La segunda respuesta es el humor. Ok, es un shoujo: así que tendremos muchos malentendidos y angst pero el género principal es el humor y con tantos lindos chibis y con tantos personajes estúpidos, la diversión está garantizada. Pocas series me han hecho reír como esta.
La tercera respuesta. Los cliffhangers. La autora es muy buena con eso... es muy difícil terminar un capítulo sin decir "¡OMG! ¡YA QUIERO QUE ACTUALICEN OTRA VEZ!".
Tenemos anime y manga. El anime cuenta hasta ahora con 1 temporada de 25 capítulos con una animación muy limpia y excelentes seiyuus. La música es especialmente buena para el género. ¿Lo malo? La serie termina en un cliffhanger muy doloroso y, por cuestiones de tiempo, quitan muchas escenas muy buenas que ayudan a armar la trama.
El anime es una buena opción pero prefiero el manga por el diseño de personajes de las chicas (las transformaciones de Kyoko son fabulosas... si yo fuera hombre y ella fuera real me casaría con esa mujer). El diseño de personajes de los hombres es muy raro al principio pero después de unos 50 capítulos, mejora. Hasta ahora contamos con 152 capítulos y por lo que veo, la historia tardará en terminar... un punto negativo ya que, como todo buen shoujo, la historia tarda bastante en avanzar (aunque el desarrollo de personajes está muy bien cuidado).
¿Conclusión? Un manganime lento pero muy chistoso, con personajes fabulosos (uno termina amando al 95% de los personajes), una historia interesante y una sensación de: "¡AAAAAAY! ¡LOS CUENTOS DE HADAS SON LO MEJOR DEL MUNDO!". El manga lo recomiendo para amantes de bishies de 11 años en adelante. Si aguantan las cursilerías, puede que hasta terminen tan obsesionadas como yo. En cuanto al resto, recomiendo el anime para aquell@s que quieran pasar un muy buen rato pero que no quieran tomarse la molestia de leer el manga. Si el anime les deja con ganas de más, ya podrán empezar con él. No estoy muy segura, pero creo que si fuera hombre, leería el manga nada más para ver a las chicas. Aunque no hay suficiente fanservice. Pueden leerlo en inglés en onemanga y en español en submanga (calidad regular). El anime lo pueden bajar de bastantes sitios e incluso ver online.
Ale-chan le da... ¿me atreveré? ¡Keh! ¡Al demonio! 5 pulgares para arriba al manga y 4 pulgares para arriba al anime, promediando un 4.5. De caritas le doy un *.* por el fabuloso Takarada-san.
Y así, después de este post lleno de florecitas y magia, los dejo, mis queridos. Ahora me iré con mi cerebro a un lugar lindo y mágico donde soy la amante de Tsuruga Ren. ¡Se cuidan mucho y nos andamos leyendo!
*se va flotando a su happy place*





















